jueves, 11 de septiembre de 2008

Historias de "Maestros Ilustres"


ASISTENCIA PERFECTA. HORACIO PERALTA Y SUS 12 ALUMNOS EN LA ESCUELA 174 DEL PARAJE LILEO, EN NEUQUEN.

El sueño cumplido del río, las montañas y la escuela rural

Desde que Horacio Peralta (41) era estudiante en Santa Fe soñaba con trabajar en una escuela rural en el Sur, donde pasara un río y se vieran las montañas. De ahí vino a recibir su mención de "Maestro Ilustre": de la Escuela 174, ubicada en el paraje Lileo, provincia de Neuquén, en plena Cordillera y a orillas del río Lileo.

Por quinto año consecutivo el Gobierno nacional premia hoy, para celebrar el "Día del Maestro", el trabajo diario frente al aula de un docente por jurisdicción. Peralta es algo más que eso: "Soy director, maestro y administrativo. Personal único".

A Neuquén llegó en 1992 y a la Escuela 174 en 2004. O lo que es lo mismo, a tres trailers de aluminio -donados por una petrolera allá lejos y hace tiempo-, distantes 500 kilómetros de Neuquén capital y 30 del límite con Chile. La casa más cercana está a 100 metros, el resto a cuatro y cinco kilómetros. De ahí vienen sus 12 alumnos a pie, en bici o a caballo. Sólo uno cruza el río con su abuela, la cocinera de la escuela.

Cuando Peralta llegó, hacía dos meses que los chicos no tenían clases y estaban migrando a escuelas albergues; escaseaban los libros; el baño eran los yuyos, y el piso de madera de los trailers empezaba a pudrirse. "Mi sueño de trabajar en una escuela rural tiene que ver con que está todo por hacerse", contó. Y lo hizo.

Se puso al frente del aula, recuperó la matrícula y gestionó, gestionó, gestionó. Hoy la escuela tiene biblioteca, baños de material, pisos nuevos y bastante más. Como una huerta de frutas y hortalizas "con sistema de riego a goteo" para abastecer el comedor, donde los chicos desayunan y almuerzan. Lo que sobra se vende a precios simbólicos.

No sólo está al frente del aula que dividió en tres. Claribel solita en jardín de infantes y el resto separado en dos ciclos: primero, segundo y tercer grado, por un lado, y quinto, sexto y séptimo, por otro. También dirige el taller de carpintería y la orquesta. "Soy profesor de piano y gestioné la compra de sikus, charangos, flautas... Hoy somos una orquesta de 12 músicos y un director".

Sobre la distinción, dijo: "Me cayeron dos lagrimones. Supongo que lo mismo le pasará a un actor con el Martín Fierro".

viernes, 15 de agosto de 2008

El "Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural" mandó donaciones a la Escuela 197 "Soldado Argentino" de San Javier Misiones. La entrega de las donaciones la hizo la Cra. Epifania Chagas, Marta do Prado, agente sanitaria de Osprera y el Intendente Municipal de San Javier, Sr. Rubén de Lima Natividades quién manifestó su enorme agradecimiento a todos los donantes que permitieron festejar el "Día del Niño" en la escuela y a Osprera que sostiene este programa tan importante para las comunidades del interior del país que luchan diaramente para despojarse de la pobreza, la desocupación y las necesidades básicas insatisfechas.


miércoles, 13 de agosto de 2008

De Jujuy a Tierra del Fuego

UNA AYUDA QUE “VALE LO QUE PESA”


Escuela Nº 53 Dr. Marcelino Vargas - Ruta 52 - La Ciénaga - Purmamarca - Jujuy


Esc. Nº 37 Patricio O Byrne - Rio Grande - Tierra del Fuego

No caben dudas de que, si nos guiáramos por el dicho popular y por los volúmenes de materiales entregados, la tarea que desarrolla el Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural verdaderamente “vale lo que pesa”.

Desde 2006, año en el cual la Secretaría de Acción Social de OSPRERA echó a rodar la iniciativa, se han distribuido 120.000 kilogramos de materiales –que van desde artículos escolares hasta computadoras, pasando por equipos de video, libros, guardapolvos, utensilios para los comedores, alimentos, ropa, calzados, banderas, estufas, ventiladores y otro sinfín de elementos de suma utilidad– a través de 3.000 cajas de 40 kilos cada una.

Las beneficiarias han sido casi 100 escuelas esparcidas a lo largo y a lo ancho del país, en zonas rurales que van desde Purmamarca (Jujuy) hasta Río Grande (Tierra del Fuego) y que pertenecen a 18 provincias argentinas.

La doctora Bibiana Ruibal, a cargo del Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural, destaca que el trabajo no se limita a realizar donaciones sino que colabora con las escuelas para fomentar proyectos productivos, culturales y sociales. “Dejamos instaladas bibliotecas, huertas comunitarias, centros de computación, salas de juego, talleres de costura, de calzado, de marroquinería, de artesanías –explica–. Contribuimos a que asociaciones, fundaciones o grupos de personas realicen proyectos solidarios para recaudar fondos para ayudar a escuelas rurales”.

En efecto, no se trata de una labor meramente asistencialista. “Entre los objetivos del Programa se encuentran la optimización del funcionamiento institucional y la facilitación de las tareas de docentes y directivos Y, principalmente, evitar la deserción escolar y propiciar el acceso igualitario a la educación. Para ello, se apoya a los alumnos rurales, se lucha contra el trabajo infantil (que atenta contra la posibilidad de que sigan estudiando) y se busca fortalecer el nivel inicial a efectos de evitar el fracaso escolar”, puntualiza la coordinadora del PACER.

A pedido de “Salud Rural”, Ruibal detalla algunas de las últimas campañas realizadas: “Ayudamos a Fundatre en el Ciclo Solidario ‘Armemos la Ronda’ a recaudar importante cantidad de dinero para ayudar a la Escuela ‘Arandú Roga’, de Sauce, Corrientes (zona de la 2º Sección Cañaditas) para que pueda terminar su escuela, que hoy se encuentra en construcción y alberga a 44 jóvenes”.

Muchas donaciones fueron enviadas por medio de “Encomiendas Andreani”. Pero muchas otras han sido llevadas personalmente por integrantes del Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural de OSPRERA, quienes buscan así estar en contacto directo con las
Necesidades de docentes, alumnos y familias rurales.

Es que, en verdad, tal como su nombre lo indica, el Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural, a través de su apoyo a las escuelas, se propone mejorar el desarrollo de la comunidad rural en su conjunto. “Asegurar la formación de los menores redunda también en el elevamiento de la educación, la cultura y la calidad de vida de sus familias, así como de los grupos sociales a las que ELLAS pertenecen”, concluye Ruibal.

miércoles, 6 de agosto de 2008

El 29 de julio visitamos la Escuela Nº 11 “Del Boyero”, Costa Uruguay Sur de Gualeguaychú, Entre Ríos para llevar donaciones de la asociación “Miradas Solidarias” y de donantes particulares consistente en libros, juguetes, calzados, ropa y alimentos no perecederos.
La Directora María José Delmagro, alumnos y padres estaban muy agradecidos por la visita y por las donaciones recibidas.

miércoles, 23 de julio de 2008

NOTA N° 878- DPS/08
SALTA, 21 JUL 2008
OBJETO: Donaciones.
Compañera
BIBIANA RUIBAL

Habiéndose realizado la entrega de los materiales enviados oportunamente, en el marco del Programa “AYUDA A LA COMUNIDAD RURAL” remito Acta de Entrega de Donación y nota de agradecimiento de la Escuela N° 8035 “ERNESTO SOLÁ”.

Esta escuela se encuentra en la localidad de La Candelaria, Dpto. Cerrillos, de la provincia de Salta. Cuenta con 215 alumnos, los que se preparan en su nivel inicial con orientación rural, y poseen una huerta en la que están experimentando con algunos cultivos.

Así también este año se incorporó el Polimodal, con orientación en Procesos Productivos, Bienes y Servicios. Adjunto Material fotográfico esperando sea de utilidad para su publicación en la revista Salud Rural.

Sin otro particular, aprovecho la oportunidad para saludarla muy cordialmente.


Ing. Agr. CESAR RAMON VILLAGRA
DELEGADO PROVINCIAL
Delegación Pcial. Salta - OSPRERA






martes, 22 de julio de 2008

Para que todas las escuelas sean la mejor

Definir qué es una buena escuela ayudaría a identificar problemas y orientar soluciones que mejoren y democraticen la enseñanza.

Por: Silvina Gvirtz
Fuente: Doctora en Educación. Profesora de la Universidad de San Andrés

En nuestro país pueden reconocerse muy buenas escuelas. Sin embargo, resulta tan imposible como inútil detectar a la mejor. Por un lado no hay datos suficientes. Por el otro no hay criterios únicos ni homogéneos para distinguirla. Las tentativas de 'rankear' escuelas generan escalas de dudosa calidad y por ende resultan una pérdida de tiempo. Las instituciones educativas pueden ser muy buenas y al mismo tiempo bien diferentes entre si. Algunas proponen formación básica integral y otras ofrecen orientaciones específicas. ¿Cómo encasillarlas a todas en los mismos moldes para efectuar comparaciones? ¿Porqué hacer competir escuelas con énfasis diferentes pero con fortalezas equivalentes?

Al mismo tiempo, también, por diversos y complejos motivos, hay un número significativo de escuelas con dificultades. Muchas veces los estados provinciales no consiguen garantizar condiciones mínimas de funcionamiento, tales como infraestructura adecuada, provisión de libros y materiales didácticos. A la inversa, también hay instituciones cuyos edificios y recursos disponibles son suficientes y aún con ellos la institución no garantiza calidad en los aprendizajes.

El desafío consiste en desarrollar el concepto de buena escuela y definir una serie de indicios, señales o indicadores que permitan reconocerlas. Importa principalmente al Estado nacional y a las provincias, cuyo deber es velar por el cumplimiento de medidas cruciales para garantizar el derecho de todos los niños a una educación de calidad.

Una buena escuela es una institución que:

  • Garantiza el principio democrático de pluralismo y no discriminación.
    Refleja altísimos porcentajes de graduación y muy bajos porcentajes de repitencia y deserción.
  • Concentra sus esfuerzos en la tarea de enseñar y consideran estrategias variadas para lograr mejores aprendizajes.
  • Reconoce que el saber tiene un valor en si mismo. La enseñanza y el aprendizaje no se justifican sólo por su potencialidad instrumental.
  • Tiene un cuerpo directivo que consensúa metas y objetivos con los docentes y la comunidad educativa en su conjunto.

Las buenas escuelas son la base de un buen sistema educativo. Por ello, trabajar en la mejora de todas y cada una de ellas, comenzando por las que atienden a la población más vulnerable, no es otra cosa que trabajar en la construcción de un sistema justo, democrático y de calidad.

Un buen sistema educativo se mide por su rendimiento interno (bajas tasas de repitencia y deserción, altas tasas de graduación) y su rendimiento académico (experiencias y resultados del aprendizajes, medidos de diversas maneras). Políticas educativas cooperativas e inteligentes al servicio de cada una de las instituciones y los alumnos pueden contribuir a que todas las escuelas cumplan su función.

El logro de estos objetivos requiere de ciertas condiciones sine qua non: infraestructura adecuada, presupuesto suficiente -destinado a tanto a la provisión de recursos como a la garantía de salarios dignos- capacitación docente de calidad, canales de comunicación adecuados con las autoridades, reglas claras y, fundamental, un sistema de información que sea la base para el diseño de políticas de acompañamiento por parte de las provincias.

Este sistema no debería proponerse reconocer a 'la mejor escuela del país'. Todas las escuelas pueden ser buenas escuelas.