
"El lazo más fuerte que tenemos con la vida se expresa en la sonrisa de un niño". Janusz Korczak (Varsovia 1878 Treblinka 1942)
miércoles, 24 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Agradecimiento
El Secretario de Acción Social de Osprera, Cro. Rubén Benitez, envió una nota de agradecimiento a cada joven, integrante de “Mirada Solidaria” que colaboró en la realización del evento organizado por Fundatre el 30 de Octubre de 2008 en beneficio de las escuelas rurales-albergues Nº 134 de Paso del Sapo, Chubut, y Nº 77 de Sarah, La Pampa. El grupo esta integrado por Jacqueline Waisgold, Daiana Borowicz, Denise Vinocur, Deborah Pessah, Alfredo Joel Levy, Elias Gabriel Slubsci, Pablo Rocchi, Leila Alonso, Dafna Natapof, Nataly Krasmik y Ariel Gold. Rubén Benitez destacó que el evento no hubiera sido posible sin la participación de estos jóvenes y sin la de su familia y que la actitud y el desempeño de estos jóvenes permitió a los adultos que están en relación directa y permanente con sectores postergados de nuestra sociedad, renovar las esperanzas en que un futuro mejor es posible, para nuestro país y para el mundo.



Enfoque
La mala educación genera pobreza
Manuel Mora y Araujo (Sociólogo)
Suele decirse que cuando las cosas andan bien es tiempo de ocuparse de los problemas de fondo más importantes, porque cuando las cosas están mal lo prioritario es lo urgente y lo de fondo es relegado. Sin embargo, cuando las cosas están difíciles tal vez es un buen momento para atacar también los problemas de fondo, aunque no sean los más urgentes. En medio de una crisis, los responsables deben buscar remedios inmediatos; pero alguien, también, tiene que pensar qué hacer para evitar que la crisis se repita.
La Argentina arrastra desde hace tiempo dos problemas de fondo: la baja competitividad de su economía y la enorme proporción de personas muy pobres y marginales. Creo que se trata de un solo problema con dos caras: la economía no puede ser muy competitiva si dos tercios de la población están por debajo de los estándares medios de productividad y capacidad individual del mundo actual; y las personas que están aún más abajo en esos términos, quienes carecen de toda calificación y todo conocimiento, no pueden sino ser pobres y, lo que es peor, no pueden sino estar condenados a seguir siendo pobres.
Siempre es posible aplicar parches a la baja competitividad de muchas empresas y a la pobreza extrema de muchas personas. Pero para atacar esos problemas de fondo el camino es la educación.
Uno de los factores más importantes que explican por qué la Argentina tuvo un desarrollo social destacado hasta mediados del siglo XX es que, desde fines del siglo XIX, tuvo un sistema de educación que funcionó. En pocas décadas, la Escuela Pública acompañó el crecimiento de la economía motorizado por la producción agropecuaria. La educación facilitó la emergencia de una clase media y una clase trabajadora urbanas con las calificaciones necesarias para las exigencias de la época. La Argentina alcanzó indicadores educativos superiores a los de cualquier otro país de habla hispana.
La educación es siempre una fábrica de personas con conocimientos pero es también una fuente de expectativas y aspiraciones sociales. Así fue en la Argentina de aquellas décadas de alto crecimiento económico. Cuando el crecimiento de la economía se desaceleró fuertemente a partir de la Década del 30 pero la expansión educacional no se detuvo, las aspiraciones continuaron creciendo. En los años del gobierno de Perón, por ejemplo, la matrícula en la Enseñanza Secundaria prácticamente se duplicó, además del alto crecimiento de la Enseñanza Técnica y Profesional. En los años siguientes el mayor crecimiento fue el de la matrícula universitaria. Las consecuencias no fueron menores. Con una economía creciendo poco, y a veces nada, se generó un exceso de demandas ocupacionales por parte de personas que aspiraban a un trabajo acorde a su educación, por encima de las posibilidades de satisfacer esas aspiraciones y, después, demandas políticas que tampoco se satisfacían.
Las consecuencias fueron una presión social por ocupaciones de clase media que llevó en varias provincias a la expansión del empleo público, y procesos políticos que llevaron a muchas personas de formación superior a cuestionar el sistema institucional por distintas vías. Eso, a su vez, contribuyó a un progresivo deterioro de la calidad educativa, que se hizo sentir particularmente en la Educación Primaria disponible para las clases bajas y en la Educación Secundaria en general.
El mundo sigue cambiando. La humanidad entró a una era de globalización, cambios tecnológicos constantes y proliferación de los conocimientos. Los estándares de competitividad que rigen en el mundo en esta era plantean nuevas exigencias laborales. Algunos sectores de las clases medias y también de la clase obrera pueden satisfacer esas exigencias porque disponen de una educación acorde a ellas o de las aptitudes para adaptarse. Pero otros no pueden, porque la educación que han recibido es insuficiente. El impacto de la globalización sobre nuestro país es dual: por un lado facilita la modernización productiva de muchas industrias, por otro lado destruye o amenaza destruir a muchas otras. En el balance, durante los años 90, aunque la economía creció, el desempleo aumentó dramáticamente, y en la presente década el desempleo ha descendido notablemente pero eso a costa de salarios reales bajos y subsidios altos. El saldo más negativo recae sobre la clase media con educación de mala calidad.
La educación y los conocimientos disponibles son hoy una línea divisoria de la sociedad; de hecho, esos factores han partido a la clase media en dos. Para decirlo en forma sucinta: la distribución del conocimiento en la sociedad es más desigual, y más desintegradora que la distribución de la riqueza.
La prioridad es empezar a mejorar el sistema de educación. Por supuesto, el problema no se agota en eso; pero sin esa condición es difícil imaginar soluciones. La clave no es cuántos años de educación formal alcanzan las personas, ya que en muchos casos aun asistiendo a la escuela no aprenden nada. En general, la clase media y obrera urbanas tiene acceso a una educación primaria razonable; en cambio, las clases bajas generalmente no lo tienen -aun más, muchos niños pobres no van a la Escuela y muchos otros sólo encuentran en ella contención y alimentación, no educación propiamente dicha-. El Nivel Secundario se ha deteriorado prácticamente para todos. La Educación Técnica fue casi desmantelada años atrás y ahora hay una modesta pero importante recuperación. En la Educación Superior hay de todo y quienes buscan aprender en ese nivel normalmente pueden hacerlo; pero en muchísimos casos lo cierto es que es posible pasar por ella y salir con un título bajo el brazo sin haber aprendido nada.
No hay prioridad ni urgencia del momento que justifique no empezar a recorrer el camino para mejorar nuestra educación desde su raíz. Los países que han encarado ese camino se están destacando en el mundo de hoy, del mismo modo que la Argentina se destacó en el mundo de hace un siglo.
© perfil.com
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Agradecimiento y Muchas Felicidades

A todas las personas que, con su esfuerzo y generosidad, colaboraron activamente con el “Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar” de Osprera que permitió la distribución de 120.000 kilogramos de materiales – que van desde artículos escolares hasta computadoras pasando por equipos de videos, libros, guardapolvos, utensilios para los comedores, alimentos, ropa, calzados, banderas, estufas, ventiladores y otro sinfín de elementos de suma utilidad- a través de 3.000 cajas de 40 kilos cada una. Las beneficiarias han sido casi 110 escuelas esparcidas a lo largo y a lo ancho del país, en zonas rurales que van desde Purmamarca (Jujuy) hasta Río Grande (Tierra del Fuego) y que pertenecen a 18 provincias argentinas. A todas ellas, que hacen posible la dignificación de la familia rural les deseo de todo corazón…
¡Que estas Fiestas hagan realidad todos sus sueños!
lunes, 24 de noviembre de 2008
Útiles Escolares, libros, ropa, calzado, alimentos…
y Salud Bucal a cargo de Osprera.
En la Escuela 352 de Paraje “El Trébol” de Ing. Juárez, Formosa.
El personal Directivo y Docente de la Escuela 352, Anexo 1 del Paraje “El Trébol” de la localidad de Ingeniero Juárez de Formosa agradece a las personas, empresas y al “Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural” de Osprera a cargo de la Dra. Bibiana Mónica Ruibal que hizo una campaña de donación que concluyó con la recolección de 12 cajas de útiles escolares, ropa, calzado, alimentos y libros que fueron entregadas el 18 de noviembre de 2008 por el Delegado de Osprera de Formosa, Cro. Nicasio Encina y su colaborador, Cro. Eduardo Castillo al Director del Colegio Néstor Hugo Martínez.
Al mismo tiempo agradecen especialmente al Cro. Gerónimo Venegas, Presidente de la Obra Social para el Personal Rural y Estibadores (OSPRERA) por el envío de un Móvil Odontológico en el mes de agosto a cargo de la Dra. Nacid Almada quién mantuvo charlas sobre prevención bucal, confeccionó fichas odontológica de cada alumno, practicó técnicas de cepillado, proveyó de un cepillo a cada niño, realizó limpieza, sellado y arreglos en las piezas bucales.
Desde Osprera, sostenemos que es necesario apoyar la educación rural y que a través de los docentes rurales se puede promover la salud y la higiene permitiendo una mayor participación de alumnos, padres y docentes en pos de un bienestar general.



y Salud Bucal a cargo de Osprera.
En la Escuela 352 de Paraje “El Trébol” de Ing. Juárez, Formosa.
El personal Directivo y Docente de la Escuela 352, Anexo 1 del Paraje “El Trébol” de la localidad de Ingeniero Juárez de Formosa agradece a las personas, empresas y al “Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural” de Osprera a cargo de la Dra. Bibiana Mónica Ruibal que hizo una campaña de donación que concluyó con la recolección de 12 cajas de útiles escolares, ropa, calzado, alimentos y libros que fueron entregadas el 18 de noviembre de 2008 por el Delegado de Osprera de Formosa, Cro. Nicasio Encina y su colaborador, Cro. Eduardo Castillo al Director del Colegio Néstor Hugo Martínez.
Al mismo tiempo agradecen especialmente al Cro. Gerónimo Venegas, Presidente de la Obra Social para el Personal Rural y Estibadores (OSPRERA) por el envío de un Móvil Odontológico en el mes de agosto a cargo de la Dra. Nacid Almada quién mantuvo charlas sobre prevención bucal, confeccionó fichas odontológica de cada alumno, practicó técnicas de cepillado, proveyó de un cepillo a cada niño, realizó limpieza, sellado y arreglos en las piezas bucales.
Desde Osprera, sostenemos que es necesario apoyar la educación rural y que a través de los docentes rurales se puede promover la salud y la higiene permitiendo una mayor participación de alumnos, padres y docentes en pos de un bienestar general.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Problemas de conducta, aprendizaje, alcoholismo, maltrato, discapacidad, desnutrición…
Ahora sabemos por una carta enviada por Lidia N. Fabri, Directora de la Escuela Nº 79 “Pinocho” de Paso Telégrafo, Departamento La Paz, Entre Ríos como viven y quienes son los niños y adolescentes que van a la escuela en ese paraje limítrofe entre Entre Ríos y Corrientes separado por el río Guayquilaró, situado sobre la Ruta Nacional Nº 12.
El sábado 15 de noviembre de 2008 fuimos recibidos por alumnos, padres y asistentes de la Escuela rural “Pinocho” que tiene una matrícula de 98 alumnos de nivel inicial, EGB 1 y EGB 2.Quisimos recorrer ese camino para ayudarlos con gran cantidad de útiles escolares, juguetes, libros, ropa, calzado y alimentos que día a día colaboradores y colaboradoras del “Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural de Osprera” nos acercan y que nos permiten cambiar, poco a poco, la oprimente realidad en la que viven los niños que asisten a escuelas rurales.
El sábado 15 de noviembre de 2008 fuimos recibidos por alumnos, padres y asistentes de la Escuela rural “Pinocho” que tiene una matrícula de 98 alumnos de nivel inicial, EGB 1 y EGB 2.Quisimos recorrer ese camino para ayudarlos con gran cantidad de útiles escolares, juguetes, libros, ropa, calzado y alimentos que día a día colaboradores y colaboradoras del “Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural de Osprera” nos acercan y que nos permiten cambiar, poco a poco, la oprimente realidad en la que viven los niños que asisten a escuelas rurales.
martes, 28 de octubre de 2008
Editorial
El tiempo no para
Yo veo al futuro repetir el pasado,
Yo veo al futuro repetir el pasado,
veo un museo de grandes novedades
y el tiempo no para.
(Cazuza - Músico Popular del Brasil)
(Cazuza - Músico Popular del Brasil)
No es necesario reafirmar lo mucho que se habló del “campo” en estos últimos meses; se opinó, se esbozaron proyectos, se plantearon problemáticas…pero, curiosamente nada se dijo sobre la Educación Rural y Agropecuaria.
Cuando se hablaba de la población rural, de los chacareros, del “nuevo sujeto agrario”, a nadie se le ocurrió mencionar a los Alumnos y las Escuelas que están ubicadas en el Medio Rural a pesar que la cuestión agropecuaria fue tapa de todos los diarios durante semanas.
El sector agroindustrial ha sido, es y será uno de los que más divisas por exportaciones le genera al país. Frente a semejante realidad, una primer pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Se tiene en cuenta este dato a la hora de plantear las Políticas de Estado para la Educación en el Medio Rural?
Desgraciadamente, la respuesta es NO. Fundamentalmente porque hace años que no hay una Política Educativa específica para la Educación Rural y Agropecuaria.
Seguidamente valdría entonces preguntarse: ¿Por qué cuando se aborda la temática del campo nunca a nadie se le ocurre incluir la cuestión educativa? Aquí la respuesta traería una carga de desilusión muy grande: podríamos simplificar sin faltar a la verdad, argumentando que “a muy pocos les interesa lo que pasa con la Educación Rural y Agropecuaria”. Esos pocos que se preocupan y tratan de insertar el tema en la Agenda Pública son los que trabajan en la Modalidad, los que siguen sufriendo la permanente desidia que a lo largo de décadas viene postrando y postergando a una parte del Sistema Educativo de Argentina que debería considerarse de vital importancia para el crecimiento del país.
El conflicto por las retenciones dejó una profunda marca en la nuestra sociedad; más allá de quién ganó o quién perdió, la democracia salió fortalecida porque nuevamente la POLITICA (así con mayúsculas) volvió a ocupar el lugar que se merece en la vida diaria de cada uno de los argentinos, sin importar la ideología que profese.
Pero este sano retorno al democrático ejercicio de imaginar -como habitantes de un mismo suelo- que es lo que mejor conviene a todos, nos dejó gusto a poco. Hemos perdido una de esas irrepetibles e inigualables oportunidades que se nos presentan para colocar a la Educación Rural y Agropecuaria en el centro de la discusión para comenzar a pensar entre todos que Sistema Productivo Agroindustrial queremos. Un Sistema Productivo que requiere de gente altamente capacitada y donde la formación deber jugar un rol preponderante.
Porque más allá de las excepcionales condiciones que hoy nos ofrece el mercado externo, más allá del crecimiento tecnológico que nos posicionó entre los mayores y mejores productores de comodites del mundo, por más que se produzca el milagro y se genere una verdadera Política de Estado para el Sector Agropecuario vamos a seguir padeciendo la incertidumbre de no saber que pasará con miles y miles de jóvenes que quieren formarse y ser parte de un sector pujante de nuestra economía.
Pero -sin coordenadas claras ni criterios comunes- seguimos ofreciéndoles Planes de Estudio vetustos, continuamos enseñándoles desde la teoría cuestiones prácticas que son indispensables para desempeñarse en un mercado laboral tan activo y dinámico como el agropecuario…podríamos seguir llenado hojas enumerando decenas y decenas de desencuentros entre la Educación Rural y Agropecuaria y el Sistema Agroindustrial.
Todos reclaman una Política de Estado “para el campo” pero nadie se acuerda de la gente del campo, de las escuelas que están en el campo, de aquellos que deberían tener las mejores herramientas didácticas y tecnológicas para enseñar en el campo.
Muchos insisten que luego de todo lo acontecido debería venir un nuevo tiempo, con un sistema político más oxigenado, donde la calidad institucional se palpe en cada acto de gobierno, con políticas públicas consensuadas con los actores involucrados, donde el interés comunitario esté por encima de cualquier otra cuestión. Debería ser lógico que algo así ocurra porque, cuando se comienza a transitar por el camino del sentido común, ganamos todos.
Sucede que (más allá de esos anhelos) vislumbramos que nuevamente cada uno quiere defender su quiosquito y parece que de a poco, irremediablemente, estamos retornando a los impresentables tiempos del sálvese quien pueda y allí sí que los que perderán serán como siempre los que menos tienen que -en definitiva- son los que menos pueden.
Entre ellos, se encuentran muchos, miles de jóvenes rurales que sueñan encontrar en nuestras escuelas y desde nuestras escuelas, un futuro mejor.
Pasó el tiempo de los paros y de las cacerolas, también pasaron las marchas, las contramarchas, las frases tan hirientes que a partir de ellas se tornó imposible construir ningún diálogo.
Pasaron muchos días, semanas y meses de seguir “el conflicto” como si fuese el único, de escuchar hablar “del problema” como si no hubiese otros. Ojalá que hayamos aprendido la lección. Los unos y los otros: todos nosotros.
Porque el tiempo no para y mientras pasan los días, los conflictos y los gobiernos, nuestros jóvenes en el Medio Rural siguen perdiendo oportunidades, esas que se van y no vuelven nunca más.
Lic. Juan Carlos Bregy
Director Ejecutivo de FEDIAP
Educación y Desarrollo para el Medio Rural y su Gente
Coordinador del Centro de Comunicación y Capacitación para el Medio Rural
direccionejecutiva@fediap.com.ar
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