miércoles, 13 de mayo de 2009

Visitamos la Escuela Rural Nº 84 “Libertad” del Departamento Tacuaras, Las Toscas

Día del Trabajador en una escuela de Entre Ríos



Este 1º de mayo, Día del Trabajador, lo festejamos trabajando. Junto con el Secretario de Acción Social de OSPRERA, Cro. Rubén Benítez, fuimos a la Escuela Rural Nº 84 “Libertad”, en el Departamento Tacuaras, Las Toscas, a entregar donaciones para los 20 alumnos que integran la matrícula escolar, y que forman parte de 40 humildes familias que viven de planes sociales y trabajos rurales. La precaria escuela consta sólo de dos aulas y una cocina; allí, se dictan clases de lunes a viernes y se sirve el desayuno y el almuerzo.
En un acto en el que estuvieron presentes la Directora, Prof. María Cáceres; la Supervisora de Comedores Escolares de La Paz, Sra. Viviana Olivera; y la Sra. Teresa Mzyk, llevamos gran cantidad de ropa de abrigo, calzado, juguetes, libros, utensilios de cocina, cotillón para festejar cumpleaños, útiles escolares y mochilas. Todos los elementos fueron donados por Teresa, Beatriz y la licenciada Alicia Stivelberg, Presidenta de la Filial Shalom B’Nai B’rith de Argentina.
La directora nos comentó que entre su hogar, en La Paz, y la escuela, situada a 80 km., no existe medio de transporte, por lo que debió aceptar el cargo con la condición de vivir en ese lugar inhóspito. Así, la Prof. Cáceres habita en medio de las agrestes praderas de matas y espinillos, plagadas de víboras yarará y de algunos románticos ‘bambis’”, y donde hasta hace poco tiempo los problemas se resolvían “a cuchillo”.
Quisimos visitar esta escuela y dar señales de hermandad y amparo social porque, aún desde la soledad y el aislamiento, promueve la cultura y la educación como eje del desarrollo nacional. Vimos cómo viven, en qué condiciones se dictan clases, y cuáles son las principales necesidades del alumnado. Fue así que decidimos ponernos a la búsqueda de una heladera y una alacena de cocina, para mejorar la calidad de vida en el colegio, y estamos trabajando para conseguirlo.
Cada 1º de mayo es una fiesta que se celebra en el mundo entero, consagrando la labor fecunda que honra a la humanidad y se traduce en progreso y bienestar para nuestros niños y sus familias. Nuestro Secretario General, Cro. Gerónimo Venegas, envió un saludo muy especial en el Día del Trabajador a todo el abnegado personal docente y trabajadores de escuelas rurales, así como a todos los esforzados trabajadores y trabajadoras rurales nucleados en nuestro gremio, UATRE, y en nuestra obra social, OSPRERA.

martes, 5 de mayo de 2009

La escuela como espacio juvenil

Eduardo Weiss es doctor en ciencias sociales de la Universidad Erlangen (Alemania), aunque desde hace 30 años está radicado en México. Su actual línea de investigación es la relación entre jóvenes y escuela, sobre la que no duda en decir que “la escuela es el lugar por excelencia para encontrarse con el otro”.
El investigador llegó a Rosario un día antes de que se conociera la noticia mundial de la fiebre porcina desatada en su país de residencia y en la misma jornada en que los adolescentes rosarinos festejaban el Día de la Chupina, un fenómeno que desconocía y del que, asegura, le llamó la atención ver “la ciudad tomada por los jóvenes”.
Invitado por la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) / Fundación del Gran Rosario y el Instituto Rosarino de Investigaciones en Ciencias de la Educación (Irice-Conicet), llegó para dictar el Foro pedagógico “Encuentro entre jóvenes y escuela” a estudiantes universitarios y educadores, en la sede de la licenciatura de psicopedagogía que dicta este organismo.

—¿Es posible un encuentro entre los jóvenes y la escuela?
—El debate por el encuentro llega luego de unas investigaciones que hicimos con los jóvenes para conocer las razones que tienen para estar en la escuela. El motivo central que resultó es que todos quieren contar con el certificado de la secundaria. En algunos casos, dependiendo de la clase social que se trate, las razones también son las de superación económica o estudiar una carrera universitaria. Pero la segunda razón más importante que resultó de las entrevistas fue que van a la escuela porque encuentran novios, amigos, lo hacen para divertirse porque se aburren en la casa o en la calle no saben qué hacer. Entonces mostraron un nuevo motivo central: la escuela como espacio juvenil, es decir la escuela es para los chicos un espacio por excelencia para encontrase con el otro.

—¿Y la escuela visualiza ese motivo?
—Creo que nunca lo ha visualizado. Algunas instituciones, desde su diseño arquitectónico, permiten más esos espacios. Por ejemplo, en México hay escuelas preparatorias con jardines y bancos que se reconocen como lugar juvenil y les permiten quedarse allí. Pero también hay técnicas secundarias a las que asisten las clases populares que son puro cemento y los chicos, cuando termina la clase, son rápidamente corridos.

—En los centros urbanos es común que la escuela sea buscada por los chicos para socializarse, pero cuando no se ofrece como tal ¿qué les queda?
—En general, en América latina faltan espacios para los jóvenes. El único otro lugar (en las grandes ciudades) que se ha impuesto es ir a los shoppings, a las tiendas. Hoy está de moda ir a los centros comerciales.

—O quedar expuestos a los riesgos de reunirse en la calle...
—La escuela es entonces el lugar relativamente más seguro para los jóvenes en este sentido, más que la calle.

—Entonces ¿se debería abrir más como espacio juvenil?
—De eso no estoy tan convencido, porque la escuela a la vez no fue creada para eso y no está en su diseño institucional cumplir esa función. Si se piensa en un espacio juvenil organizado por adultos, no siento que la institución escolar sea el mejor. Podría imaginar otros lugares como los clubes, centros sociales, pero como esto no ocurre y no hay alternativas, entonces la escuela sería esa opción.

—¿Cómo miran los profesores las discusiones que se dan en el mundo juvenil en torno de la educación, los jóvenes y sus intereses?
—Lo que registran es el escape, que se les van y nos los pueden sostener. Discuten si hay que dar contenidos más cercanos a los jóvenes. En una investigación tuve a una estudiante de maestría de aspecto muy juvenil que se mezcló con un grupo de secundarios como observadora. Tuvimos así un acceso diferente a lo que hablan cuando están en grupos y vivimos que el mejor momento que encuentran es cuando están en la clase, sobre todo de lectura y redacción. Es cuando más discuten de todo, de una fiesta, de homosexualidad, de unos y otros. Los jóvenes van a buscar siempre intersticios como sea para encontrarse.

—¿Los jóvenes tienen voz dentro de la escuela?
—No he estudiado mucho este tema aún. Más bien la impresión que me queda es que viven como una doble vida: así como son capaces de escuchar música y hacer la tarea al mismo tiempo, son capaces de escuchar al profesor y hacer su vida juvenil al lado. Y esto para nada en una actitud retadora.

La crisis económica también pone en riesgo a la educación

DIARIO LA CAPITAL

La crisis económica mundial también toca a la educación. Según un informe de la Unesco el significativo descenso de la ayuda de los países en desarrollo a la educación pone en riesgo la meta de universalizar la escuela primaria. La preocupación no es para menos: todavía hay en el mundo 75 millones de niños sin escolarizar y muchos millones más abandonan la escuela sin haber finalizado sus estudios primarios. La tendencia indica que la meta fijada en el Foro de Dakar de universalizar la enseñanza primaria en 2015 no se logrará, porque para ese entonces habrá todavía 30 millones de niños sin escuela, como mínimo.

El informe en el que se basa la Unesco para hacer este llamado de atención es el elaborado por un equipo de expertos del Seguimiento de Educación para Todos, es decir que tiene la tarea de mirar de cerca cómo los países cumplen con las metas acordadas en el Foro Mundial de Dakar realizado en 2000.

Según el estudio, no sólo están en peligro los progresos hacia el objetivo de universalizar la enseñanza primaria que se ha asignado la comunidad internacional, sino que existe el riesgo de una inversión de tendencia.

De acuerdo con las últimas estadísticas —correspondientes al 2007— publicadas por el Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde), los compromisos de ayuda a la educación básica experimentaron un retroceso global: pasaron de 5.500 millones de dólares en 2006 a 4.300 millones en 2007, lo cual representa un porcentaje de disminución de un 22 por ciento aproximadamente.

Apoyo fundamental

"La ayuda a la educación básica ha sido fundamental para escolarizar a millones de niños, formar maestros, construir aulas y conseguir una serie de resultados palpables en el último decenio", declaró el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura. "Su disminución pone en peligro esas realizaciones", agregó.

El descenso de la ayuda a la educación básica obedece principalmente a la fuerte disminución de los compromisos de ayuda bilateral entre 2006 y 2007. Esa disminución —señala el informe— se cifró, en términos reales, en un 31 %, cayendo por debajo de la suma de 3.000 millones de dólares en 2007. Cuestión que en el tiempo, podría representar una disminución de la ayuda a la educación de unos 1.100 millones de dólares, de aquí a 2010.

"No es hora de recortar la ayuda a la educación básica", estimó Kevin Watkins, director del Informes del Seguimiento de Educación para Todos, convocando a mantener la ayuda para beneficio de la escolarización de millones de niños.

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martes, 28 de abril de 2009

Aulas olvidadas en el norte del país

En la escuela rural N° 225, en Tucumán, 5° y 6° grados funcionan en la misma aula. Foto: Fernando Font
Raquel San Martín
LA NACION

Algo más de tres horas de clase por día. Maestros que enseñan a todos los grados y cocinan. Ausencia de escuelas medias cercanas. Aislamiento geográfico que deja a una ambulancia a 11 horas de distancia.

Esa puede ser la foto de muchas escuelas rurales de las provincias del norte argentino, dispersas en parajes alejados de los centros urbanos y afectadas por la pobreza creciente, frente a la cual los maestros se sienten cada vez más impotentes.

Mientras en casi todas las escuelas rurales del Norte hay comedor, un alto porcentaje de los maestros (el 61% en el Nordeste y el 51% en el Noroeste) cree que sus alumnos dejarían de ir a la escuela si no fuera por la comida que se les ofrece. En casi la mitad de las escuelas (el 54% en el Nordeste y el 37% en el Noroeste), el comedor está a cargo de los maestros. En el 65% de las escuelas del Nordeste y el 74% de las del Noroeste, el director también tiene un grado a cargo. En la mitad, no hay computadoras; es escasa la formación en oficios y la escuela secundaria más cercana puede estar hasta 300 kilómetros de distancia.

Los datos provienen de un relevamiento que realizó la Red de Comunidades Rurales entre directivos y docentes de las zonas rurales del Noroeste (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán) y del Nordeste (Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones), durante 2008.

Con la asistencia de la Fundación Andreani, y la ayuda de líderes locales, padrinos de escuelas y otras ONG, se enviaron encuestas a más de 2500 escuelas de esas zonas y se recibieron 405 respuestas efectivas. Si bien los datos no permiten hacer generalizaciones, sí abren un panorama preocupante del estado en que los chicos más desfavorecidos acceden a sus desiguales oportunidades.

"La educación rural es víctima de un olvido total en muchos lugares y también hay poca información sobre las condiciones de vida en el ámbito rural", dijo a La Nacion Patricio Sutton, fundador y director ejecutivo de la Red de Comunidades Rurales, que desde hace seis años trabaja en esas zonas del país relevando información con los aportes de las comunidades y otras ONG. Actualmente, están relevando las escuelas de Cuyo, Patagonia y zona pampeana, cuyos resultados esperan tener listos para fines de este año.

En la Argentina, hay unas 12.000 escuelas rurales y el 30% de ellas cuenta con un solo maestro. En el norte del país, el 72% de las escuelas son rurales.

Exclusión social
"Nuestra percepción es de una exclusión social gigantesca", dijo Sutton, y llamó la atención sobre la similitud de resultados en el Noroeste (NOA) y el Nordeste (NEA).

En ambas regiones, el trabajo efectivo en el aula es de unas tres horas y media por día, cuando la ley vigente habla de impulsar la doble jornada como base.

A pesar del énfasis puesto en que los chicos completen la primaria, hay pocos incentivos para hacerlo: el promedio de la distancia hasta la secundaria más cercana en el NEA es de 19 kilómetros, pero hay chicos que pueden tener que viajar hasta 300. En el NOA, el promedio es de 32 kilómetros, con extremos en 140.

Para el 51% de los docentes del NOA, las oportunidades de capacitación son "muy pocas" y "algunas" para el 45% de los del NEA. Muchos señalan el hecho de que ellos mismos deben costear los cursos como una limitación. La cantidad de días efectivos de clase por mes varía desde 12 hasta 25. Las razones son diversas: factores climáticos, trámites, conflictos gremiales, problemas de transporte. Las causas del ausentismo de los chicos incluyen el trabajo en el campo, el desinterés familiar, falta de calzado y de movilidad, y problemas de salud.

Más de la mitad de las escuelas del NOA y el 30% de las del NEA no tienen ninguna computadora y el 28% y el 30% respectivamente tienen sólo una. "Hay falta de acceso a la educación y a la salud. Los pobladores rurales se sienten desprotegidos; no hay formación laboral ni educación para adultos", dijo Sutton, y contó que los usuales pedidos de útiles y libros de las escuelas se están transformando: "Hay muchas que nos piden que, aunque sea, les mandemos comida".

"Parecen nuestras antiguas chozas"
"Un grupo de caciques de comunidades wichis en Ramón Lista, Formosa, a más de 600 km de la capital provincial, decidió dejar de mandar a los chicos a seis escuelas de la zona. "Parecen nuestras antiguas chozas. No tenemos bancos ni baños ni agua; las chapas están con agujeros y llueve", dijeron.

lunes, 20 de abril de 2009

DONACIONES POR 2 MILLONES DE PESOS A MÁS DE 120 ESTABLECIMIENTOS

TODO POR LAS ESCUELAS RURALES
Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural


Las escuelas rurales son, para nosotros, la base del futuro de nuestros chicos. Son el lugar de la educación formal, de la primera socialización, del aprendizaje y la formación ciudadana. Es por eso que en el año 2006 comenzó el Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural, impulsado por la Secretaría de Acción Social de OSPRERA.

Hoy, sólo puedo decir ‘gracias’. Con la ayuda de todos, ya entregamos 250.000 kilos de ayuda a más de 120 escuelas de todo el país, lo que representa donaciones por aproximadamente 2 millones de pesos.

Son números que para mí representan rostros. Caritas de chicos felices al recibir juguetes, alimentos, útiles escolares, computadoras, libros, guardapolvos, ropa, calzado, bicicletas. De docentes agradecidos cuando entregamos estufas, ventiladores, equipos de video, cocinas, heladeras, máquinas de coser, utensilios para los comedores y hasta banderas.

Las beneficiarias han sido casi 120 escuelas esparcidas a lo largo y a lo ancho del país, en zonas rurales que van desde Purmamarca (Jujuy) hasta Río Grande (Tierra del Fuego) y que pertenecen a 19 provincias argentinas.

Esperamos que, a través del apoyo a las escuelas, mejore el desarrollo de la comunidad rural en su conjunto.

Objetivos


Optimización del funcionamiento institucional
Facilitación de las tareas de docentes y directivos
Evitar la deserción escolar
Propiciar el acceso igualitario a la educación.

Para lograrlos, apoyamos a los alumnos rurales, luchamos contra el trabajo infantil (que atenta contra la posibilidad de que sigan estudiando) y tratamos de fortalecer el nivel inicial, a fin de evitar el fracaso escolar.

Más que asistencia

Nuestro trabajo no se limita a realizar donaciones: también colaboramos con las escuelas para fomentar proyectos productivos, culturales y sociales.
Hemos dejado instaladas bibliotecas, huertas comunitarias, centros de computación, salas de juego, talleres de costura, de calzado, de marroquinería, de artesanías...
También contribuimos a que asociaciones, fundaciones y diversos grupos de personas concreten proyectos solidarios para recaudar fondos destinados a ayudar a escuelas rurales.

A lo largo de todos estos años, entre otras actividades, ayudamos a Fundatre en el Ciclo Solidario ‘Armemos la Ronda’ y a recaudar fondos para escuelas, como en el caso de la Escuela ‘Arandú Roga’, de Sauce, Corrientes (zona de la 2º Sección Cañaditas), esperando que pueda terminar de construir su edificio, que alberga a 44 jóvenes.

Compromiso personal

Si bien donar es muy importante, también lo es hacer llegar las cosas a las escuelas, algo que se dificulta cuando se encuentran en parajes inaccesibles, como suele ocurrir con los establecimientos que más necesitan de nuestra ayuda.

No se trata sólo del acceso: es importante tomar contacto con las personas que viven y estudian en esos lugares. Sólo así podemos saber quiénes son, qué necesitan, y qué piensan.

Es por eso que, pese a que enviamos gran parte de las cajas por medio de “Encomiendas Andreani”, entregamos personalmente casi 100.000 kg de donaciones. Conocimos y aprendimos de cada una de las comunidades.

Al asegurar la formación de los chicos estamos contribuyendo a elevar la educación, la cultura y la calidad de vida de sus familias, así como de los grupos sociales a las que pertenecen. Seguiremos con esta tarea, sin detenernos, y esperamos contar con el apoyo de todos para que cada vez más chicos rurales tengan una educación digna.

Todo esto no hubiera sido posible sin las personas que generosamente acercaron donaciones a nuestra sede. Con su buena voluntad, su esfuerzo y su solidaridad, miles de chicos rurales cuentan hoy con mejores condiciones para estudiar. A todos ellos, ¡gracias!


Dra. Bibiana M. Ruibal
Coordinadora del Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural
Secretaría de Acción Social – OSPRERA
http://www.osprera.org.ar/
http://delauatre-ospreraalasescuelasrurales.blogspot.com/

miércoles, 15 de abril de 2009

Escuelas de rancho y pobreza rural

Un informe revela el preocupante estado de pobreza y aislamiento de las escuelas rurales que no pueden cumplir con su función:

Hace una semana, este diario publicaba una extensa nota sobre las escuelas rurales argentinas, tan olvidadas como sus alumnos y las respectivas comunidades. Basta repetir aquí una cita del artículo mencionado: "Un grupo de caciques de comunidades wichis en Ramón Lista, Formosa, a más de 600 km de la capital provincial, decidió dejar de mandar a los chicos a las seis escuelas de la zona. «Parecen nuestras antiguas chozas; no tenemos bancos ni baños ni agua, las chapas están con agujeros, y llueve», dijeron".

Este ejemplo es más que suficiente para que la sociedad argentina comprenda hasta qué punto las escuelas rurales, la mayoría del norte del país, deberían ser conocidas hoy más como "escuelas rancho". Están aisladas, con graves problemas de infraestructura y más cerca de servir sólo como comedores que para impartir enseñanza a los futuros ciudadanos, y los maestros se sienten cada vez más impotentes ante la pobreza que crece sin pausa.

Los datos apuntados y muchos otros más provienen del relevamiento hecho por la Red de Comunidades Rurales, la organización social que articula esfuerzos y moviliza recursos para acompañar el desarrollo de los pobladores rurales. El informe se realizó entre directivos y docentes de las zonas rurales del Noroeste (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán) y del Nordeste (Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones) durante 2008.
De acuerdo con el relevamiento, en varias provincias argentinas muchas escuelas rurales no reúnen las condiciones mínimas para funcionar como verdaderos establecimientos educativos. Hay incluso escuelas rancho igual o más pobres que hace casi un siglo, y nueve de cada diez chicos en cientos de comunidades no pueden continuar sus estudios secundarios.

Aproximadamente 4000 escuelas rurales cuentan con un solo maestro. El promedio efectivo de clase en una jornada escolar a duras penas llega a las tres horas y media, cuando la ley vigente habla de impulsar la doble jornada como base. En cientos de escuelas no hay agua o electricidad en forma permanente, y en muchísimas el agua no es apta para el consumo humano.
La escasez de alimentos es habitual, en especial los necesarios para una nutrición adecuada durante los primeros años de desarrollo de los niños. Son importantes causas de deserción escolar los caminos intransitables, y la falta de calzado o movilidad.

Estos y otros datos de una realidad rural poco visible son la contracara de un proceso de construcción colectiva impulsada por la Red: los Mapas de Recursos para el Desarrollo Rural. Una iniciativa de pequeño presupuesto pero alto potencial que, mediante el acceso libre y gratuito a través de Internet, comenzará a hacer visibles y ubicable en nuestro territorio nacional tanto los problemas y desafíos como los recursos humanos y económicos que desde distintos sectores deben o pueden aportar soluciones para mejorar las condiciones de vida de más de 1.400.000 pobladores rurales en situación de extrema pobreza.

Los conflictos con el campo, las sequías o inundaciones pueden ser recurrentes, pero la pobreza y exclusión social en el ámbito rural ya son crónicas y profundamente graves. Las escuelas rancho simbolizan el olvido y desatención hacia la población rural. Sin embargo, existen recursos económicos suficientes para transformarlas en centros comunitarios educativos, en espacios abiertos para que niños, jóvenes y también adultos puedan adquirir las herramientas fundamentales para su desarrollo. Todos tenemos los mismos derechos pero no las mismas oportunidades. La Justicia debe ser ejercitada con acciones más que con palabras. Es una obligación para quienes han sido elegidos para gobernar y una responsabilidad moral para el conjunto de nuestra sociedad.

Fuente: Diario La Nación del domingo 12 de Abril de 2009

Donación a una escuela de Misiones



Recientemente nos internamos en el Paraje Los Galpones, cerca de San Javier, Misiones. Nuestro objetivo: llevar donaciones a la Escuela Nº 308 “Mariano Moreno”, en donde estudian más de 90 alumnos hijos de peones rurales.

El Cro. Rubén Benítez, Secretario de Acción Social de OSPRERA, entregó en nombre del Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural una gran cantidad de artículos donados generosamente por personas deseosas de colaborar con estos chicos.

Llevamos una computadora, una impresora, un escáner, un reproductor de DVD, libros, ropa, útiles escolares, y hasta utensilios de cocina, que eran muy necesarios en esta escuela, en la que desde hace siete años se celebra la Fiesta del Colono.

En el acto estuvieron presentes, además del Cro. Benítez, el intendente de San Javier, Rubén de Lima Natividade; la agente sanitario de OSPRERA e integrante de la red de mujeres de la UATRE, Cra. Martha Do Prado; la encargada de la boca de expendio de OSPRERA y colaboradora gremial de la Seccional 508 UATRE, Epifanía Isabel Chagas; y el director de la escuela, Edgardo D’Anyelo. También participaron un padre y alumnos del colegio, que recibieron muy emocionados nuestra ayuda.

El Cro. Benítez expresó que “es una gran satisfacción para nosotros poder dedicarnos a este trabajo. Conozco de primera mano la vida del trabajador rural, sus carencias y sus necesidades, que llevan a que muchas veces los chicos tengan que trabajar. Es por eso que intentamos apoyar a las familias rurales para que sus hijos puedan estudiar”. Las autoridades locales agradecieron nuestra colaboración, que pudo llegar a un rincón de la patria tan remoto.

La Escuela nº 308 está situada a 16 Km. de la zona urbana de San Javier. Se fundó hace casi 70 años, y pasó de tener 30 alumnos a 130 alumnos. En la actualidad tiene seis docentes que enseñan a 86 niños del nivel primario y 17 del nivel inicial. Tres de los estudiantes son discapacitados.

Antes de irnos, nos interiorizamos sobre la situación de la zona. El Paraje Los Galpones es sumamente carenciado. Por lo general, los padres de los alumnos son peones rurales que trabajan ‘en negro’, y subsisten con dificultades económicas. Esta situación llevó a que, desde hace un tiempo, los chicos almuercen en la escuela, gracias al Plan “El Hambre más Urgente”.

Ahora los niños necesitan una cocina a leña y una a gas, que intentaremos conseguir. Es un esfuerzo que merece la pena.


Dra. Bibiana Mónica Ruibal
Coordinadora del Programa de Ayuda a
la Comunidad Escolar Rural