miércoles, 9 de diciembre de 2015

Esperanzas e ilusiones para la Comunidad Escolar Rural

Luego de ayudar durante tantos años a las escuelas rurales a lo largo y a lo ancho del país, surge una pregunta importante: "¿Quién ayuda a quién?". Y la respuesta es: "Entre todos nos ayudamos". Creemos que sin esperanza no tienen sentido el esfuerzo, las ilusiones ni el sacrificio, y que ha llegado el momento de devolver la esperanza y las ilusiones a muchos niños, jóvenes y familias de planear sus propias vidas y de recuperar la ilusión de progresar, de que su sacrificio no sea en vano.

Es por eso que tenemos una muy buena noticia para dar. El Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural (PACER) fue convocado por el Intendente electo de la Ciudad de La Paz, Entre Ríos,  Dr. Bruno Sarubi, la Diputada Provincial Dra. María Alejandra Viola y la Dra. Luciana Ielpo, médica rural forense, para trabajar en conjunto y llevar soluciones a los alumnos y las familias rurales de la mano de la educación, que servirá para obtener el anhelado progreso.

Queremos que este acercamiento político luego de tantos años de indiferencia, oscurantismo  y desidia sirva para empoderar a los pobladores rurales a que se acerquen y peticionen a las autoridades el cumplimiento de los derechos sociales e individuales. Derechos vigentes en la Argentina, y con las brechas de desigualdad social que todavía existen: a la alimentación, a la educación, a la salud rural, a la vivienda digna, al trabajo en blanco, a la prevención y erradicación del trabajo infantil, a la protección a la mujer y el buen trato, a la asignación universal por hijo, al salario familiar, a los planes sociales, al acceso al agua potable y cloacas, a la información, a la expansión de conocimientos y estimulación de la creatividad a través de la instalación de Internet, a caminos accesibles, entre otras prioridades a alcanzar.

Es ahora la oportunidad de que el interior se haga escuchar a través de sus dignos representantes Intendentes, Diputados, Senadores y Gobernadores.

En el ámbito rural, si bien en los últimos tiempos se logró mayor inclusión educativa, es un desafío terminar la escuela secundaria, un nivel que en la mayoría de los Parajes Rurales no existe. Generar mayores y mejores oportunidades educativas, satisfacer necesidades básicas acceder a los sistemas de la seguridad social, promover la vivienda, el saneamiento y la alimentación son derechos prioritarios que representan una deuda pendiente a los pobladores rurales.

Ayuda en acción
Desde el PACER y desde hace varios años vamos creando lazos entre dos mundos, de aquellos que reciben y de aquellos que dan, mundos que se entremezclan y generan historias de vida de los niños que van a la escuela y necesitan mejorar su calidad de vida sin perder su arraigo y su identidad. Luchamos para que los chicos tengan una buena calidad de vida y para que sus padres puedan acceder a un trabajo estable. Sabemos que la educación y el desarrollo posibilitan la apertura a nuevos horizontes a los jóvenes.

Un ejemplo de nuestro compromiso fue el reciente acercamiento al Paraje Ramírez, una comunidad rural dispersa, aislada, habitada por trabajadores rurales, distante a 60 kilómetros de la Ciudad de La Paz, Entre Ríos, quienes recibieron importantes donaciones de mano de la Dra. Bibiana Mónica Ruibal, coordinadora del PACER, todo merced al aporte de Bicicletería Nodari que siempre nos acompaña con la donación de bicicletas y demás cosas de utilidad para los niños y las familias.

Desde el PACER no hacemos otra cosa que cumplir con el deseo de Gerónimo Venegas, Secretario General de la UATRE y Presidente de la Obra Social OSPRERA, que es mejorar la calidad de vida de los pobladores rurales y dignificar la vida de los trabajadores rurales a los largo y a lo ancho del país.

Nos inspira pensar en una sociedad activa, que hace y no se queda en la tribuna mirando como otros participan que busca una sociedad más justa, más igualitaria; nos imaginamos una sociedad inclusiva con una inclusión entendida desde la posibilidad de no sufrir privaciones de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar.

Juntos podemos lograrlo.

viernes, 15 de mayo de 2015

Nativos digitales

La computadora en la escuela rural

Estamos en pleno siglo XXI, se habla en los medios de “nativos digitales”, los bebés aprenden a manipular un Smartphone antes que a gatear… pero todavía se discute si la computadora en la escuela puede o no hacer una diferencia. Desde el "Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural" afirmamos categóricamente que sí:

no debemos conformarnos con brindar a los chicos útiles para leer y escribir, es preciso conseguir un acercamiento con el mundo digital, o de otra manera los condenaremos a ser “analfabetos funcionales”.

Para manejarse en el mundo que nos toca, necesitamos que los alumnos conozcan el manejo de las herramientas informáticas, que las integren a sus rutinas, que sepan que existen aplicaciones que pueden mejorar su relación con el entorno, el aprovechamiento de los recursos y la expansión del pensamiento.

Las herramientas informáticas han transformado la forma y los
medios de comunicación entre las personas. Por ejemplo, el correo electrónico ha desplazado, en muchas circunstancias, al tradicional, y se han generado nuevas formas de escritura tanto para el electrónico como para el chat. Además, la computadora se ha convertido en una nueva herramienta de escritura que modifica la forma de producción y edición de los textos. Para quienes no conocen y manejan estas tecnologías, su presencia en la vida cotidiana ha significado distanciarse más del mundo del saber y ha limitado su capacidad para desenvolverse en la sociedad.

Es tarea de los educadores aprovechar el potencial didáctico de la computadora en forma racional, admitiendo sus bondades y sus limitaciones, y reconociendo ante todo, que no es un contenido, es una herramienta.

Y no basta conque los chicos aprendan: también los docentes y los padres deben incorporarlo a sus rutinas. La informática e Internet permiten un acercamiento que en muchos casos estaba vedado a las poblaciones distantes, perdidas en parajes olvidados, para que todos puedan decir “Aquí estoy”, contar sus realidades y conocer sobre otras, para crecer y mejorar su calidad de vida.

En este sentido, agradecemos profundamente a la Empresa Metalpar Argentina S.A. por la generosa donación de computadoras que tuvimos oportunidad de acercar a escuelas rurales. Esperamos seguir por este camino para que cada vez más chicos tengan acceso a la cultura digital, y no sólo eso: que contribuyan y aporten sus voces a ese nuevo magma cultural. Que sean protagonistas.

viernes, 13 de marzo de 2015

Ayuda humanitaria a pobladores correntinos

Desde el mes de diciembre de 2014 los caudales del río Corrientes y arroyos del centro sur de la Provincia de Corrientes aumentaron, y como consecuencia de ello numerosos parajes, principalmente de Esquina y de Cururzú Cuatiá, se vieron seriamente afectados.

En el Malezal, Paraje Malvinas del Departamento Esquina se encuentra la Escuela Rural Nº 271, a la que concurren 80 alumnos de 3 a 15 años. Dicha zona posee una población vulnerable, y a su histórica falta de recursos se suma ahora el peligro del agua, que todo lo destroza, que se lleva lo poco que tienen los habitantes: pertenencias, trabajo (en la cosecha de arroz y la ganadería) y salud. En la actualidad están sufriendo una absoluta precariedad y marginalidad.

Desde el  Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural (PACER) de UATRE y OSPRERA colaboramos todo el año pasado con ellos, y no podemos abandonarlos ahora, pero la situación excede nuestras fuerzas.

En Paso Tala, Perugorría y en Paraje Palmitas de la 4º Sección Departamental de Curuzú Cuatiá muchas familias fueron evacuadas y alojadas en casas de familiares o amigos y en Escuelas de Perugorría. Poco a poco los pobladores fueron retornando a sus hogares habiendo perdido casi todo, ya que algunas cositas pudieron salvar de la inundación.


A fin de acompañar a las familias desde Buenos Aires, la Dra. Bibiana Mónica Ruibal, Coordinadora del PACER, gestionó las donaciones de: Empleados y Directorio del Gruppe Heinlein de Buenos Aires (Empresa Marítima), Voluntarios de la Cruz Roja Argentina Filial Quilmes, Agrupación “Circulando Amor” y Centro de Estudios Complementarios de Villa Bosch “Ángeles de Luz".  El Presidente de la Obra Social de OSPRERA Y Secretario General de UATRE  Cro. Gerónimo Venegas, contribuyo con el traslado de todas las donaciones desde Buenos Aires a Corrientes. 


Así, mediante la generosa solidaridad de estas instituciones donantes. pudimos llevar aproximadamente 2000 kilogramos de ayuda consistente en: alimentos (harina, fideos, arroz, azúcar, yerba, té, aceite, sal, latas de conserva, entre otros); elementos de higiene personal y doméstica; pañales, agua mineral, ropa, calzado, juguetes y gran cantidad de útiles escolares para los alumnos de la Escuela Rural Nº 271 de El Malezal.


A todas las personas e instituciones que colaboraron decimos ¡Gracias!, su esfuerzo hizo que la ayuda fuera posible.

lunes, 2 de febrero de 2015

Escuela Rural en la antes gloriosa Ruta del Tanino

Pueblos fantasma hundidos en la pobreza por la falta de trabajo


La Escuela Rural Nº 6243 “Gustavo Martinez Zuviría” pertenece a Ogilvie, en Santa Fe, que en otra época fue un “Pueblo Forestal” creado por compañías como “La Forestal” y otras. Las empresas fundaban los pueblos y proveían de trabajo a sus pobladores en la explotación del quebracho colorado, que se utilizaba para la extracción del tanino. Lo llamaban “la Ruta del Tanino”.


La Compañía Forestal del Chaco fue la predecesora; se transformó en un símbolo, según a quién se le preguntara, de explotación y corrupción, de progreso y bienestar, de opresión e injusticia, o de adelanto y prosperidad. No era extraño que los visitantes se llevaran una impresión de progreso y desarrollo, observando la existencia de poblaciones que se erguían en el medio de los montes de quebracho con comodidades y servicios, cuando la mayoría de los habitantes de la capital provincial de Santa Fe aun no tenían.


Este estado de bienestar tenía su contrapunto en los obrajeros, hombres rudos y acostumbrados al trabajo, asentados en los montes quebrachales; estos eran los encargados de cortar, pelar y luego acarrear los troncos (que llegaban a pesar hasta seis toneladas) hasta las vías del ferrocarril propio de la empresa.


El esfuerzo y la voluntad de trabajo de estos hombres, fueron los pilares fundamentales para que La Forestal creara su imperio. El peón de monte, el “hachero”, era el que trabajaba de sol a sol, sin horario para poder cubrir escasamente las necesidades de subsistencia y la de su familia. Por todo esto decimos que las condiciones de vida en los obrajes emplazados en los bosques distaban mucho de la de los empleados y obreros de las fábricas de tanino.


Pero cuando La Forestal Argentina S.A. decidió retirarse de Argentina, a partir del año 1938, cuando ya había agotado gran parte de las reservas de quebracho, los obrajes se fueron cerrando paulatinamente, quedando sus habitantes sin trabajo ni posibilidad de conseguirlo.

Los pueblos forestales se enfrentaron así a un vertiginoso descenso poblacional y a la falta de trabajo, ya sin fábricas, ni nuevas industrias. Los ferrocarriles de la empresa, que habían sido orgullo de las comunicaciones en todo el norte de Santa Fe, fueron lentamente desmontándose para vender sus rieles como hierro.


Tanto en la Escuela Rural Nº 6243 como en la cercana localidad de Vera tuvimos la oportunidad de hablar con los pobladores que recuerdan haber vivido o han escuchado hablar en reuniones familiares de La Forestal. Costumbres, recuerdos, anécdotas y protagonismo de un lugar emblemático, productivo, pueblos de lujo, donde había trabajo y contaban con adelantos y comodidades, clubes, amigos, donde los pobladores tenían cultura de trabajo y se las inculcaban a sus hijos y nietos.

 Algunos recuerdan con mucha nostalgia a La Forestal porque “tener un buen trabajo” era una distinción que los dignificaba en la sociedad. Todo eso se perdió cuando La Forestal decidió irse.

Hoy, en muchos hogares rurales de Ogilvie, antes forestales, solo existen los planes sociales en detrimento del trabajo diario y de eso viven y sobreviven familias enteras, perdiéndose la dignidad y el orgullo de poder llevar a sus hijos el pan ganado con su trabajo. Se perdió el pequeño pueblo de casas bajas, de inconfundible estilo inglés, con calles de tierra y antiguos edificios que dan cuenta de un  pasado glorioso.

¡ Las CINCO notas más vistas !!