miércoles, 6 de junio de 2012

Escuela Rural de Maestro Único

Un apostolado que necesita de la ayuda de todos

La provincia de San Luis se halla enclavada en el corazón del país, una vasta llanura rica en forrajes (algarroba y chañar) bordeada de cordones de sierras; todo el territorio está surcado por ríos, canales, acequias, embalses. En este paisaje serrano se halla Candelaria, Departamento Ayacucho, San Luis, localidad que el 28 de mayo fue sede de una entrega de donaciones en la seccional de UATRE a cargo del Secretario General Miguel Sosa, quien nos recibió para efectivizar la entrega de diversos útiles y elementos destinados a cuatro escuelas rurales de San Luis y una de La Rioja.

Los establecimientos favorecidos fueron la Escuela Nº 368 “Granadero José M. Rosales”, del Distrito Escolar Junín; la Escuela Nº 316 “Maestra Carmen Flores de Miño” y la Escuela Nº 378 “Profesora Celmira Figueroa”, ambas del Distrito Escolar de Candelaria y la Escuela Nº 333 “Insp. Rosario Muñoz Sarmiento” del Distrito Escolar El Zapallar, y la Escuela Nº 272 “Vicente López” de El Baldecito, Distrito Escolar Ullapes de La Rioja, situada a 20 kilómetros de Candelaria, en el límite de ambas provincias.

El Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar Rural (PACER) llevó 320 kilogramos de alimentos, gracias a María Pilar Mirmina de Circulando Amor. Agradecemos también a la Delegación de UATRE y de OSPRERA de San Luis por acompañar esta tarea solidaria. Los chicos lucieron guardapolvos blancos entregados por el Cro. Sosa, cumpliendo con una disposición del Secretario General, Cro. Gerónimo Venegas: brindar cada año el uniforme necesario para estudiar, como apoyo a la permanente lucha por mejorar la educación de los alumnos rurales. También donamos ropa, calzado, útiles, libros, juguetes y demás enseres, para seguir acompañando la educación de estos niños, esperando que el día de mañana no corran la misma suerte de sus padres: quedar atrapados en un lugar donde el paisaje es hermoso, pero no existen oportunidades laborales, y dependen de planes sociales para poder sobrevivir.

Maestras únicas

Entre los habitantes de Ayacucho, las maestras rurales ocupan un lugar preponderante en la vida de los niños y adolescentes rurales, ya que en muchos hogares no poseen recursos suficientes para solventarse las exigencias mínimas de vida.

A pesar de que los alumnos urbanos de San Luis cuentan con escuelas secundarias, universidad, netbooks y wifi gratis, la situación de los alumnos rurales es absolutamente distinta. Hundidos en el atraso, carecen de caminos rurales accesibles y transporte para ir a la escuela. La deserción escolar es muy grande; los niños están aislados y no tienen oportunidades laborales. La mayoría de los chicos depende de que sus docentes los pasen a buscar por sus casas para llevarlos a la escuela y luego los regresen a sus hogares. Para ello, las maestras utilizan sus propios autos.

Además de transportar a los niños a la escuela, la docente debe hacerles el desayuno y darles de comer al mediodía; contiene espiritualmente a los chicos, los cuida si sufren un problema de salud, y por si fuera poco, los educa. Esas son las labores de una docente calificada como “personal único”: significa educar, alimentar, ser médico, guía espiritual y chofer. Como si esto fuera poco, la labor incluye cumplir con sus obligaciones con absoluto amor por la educación rural.



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