"El lazo más fuerte que tenemos con la vida se expresa en la sonrisa de un niño". Janusz Korczak (Varsovia 1878 Treblinka 1942)
miércoles, 17 de septiembre de 2014
jueves, 28 de agosto de 2014
lunes, 25 de agosto de 2014
Ayuda a una Escuela de la Pcia. de Corrientes
Luis Jacinto Corona, Director Escuela 283, Esquina, Corrientes: Agradece a la Dra. Bibiana Mónica Ruibal, coordinadora del PACER
de OSPRERA por las donaciones entregadas el sábado 16 de agosto para los niños
y sus familias de la Escuela 283. Así también agradece todos los regalos
enviados por Silvia Abalsamo del Taller Ángeles de Luz de la ciudad de Buenos
Aires a través de OSPRERA.
viernes, 22 de agosto de 2014
En una escuela de Corrientes ir a dar clases es una odisea
La lucha diaria de docentes y alumnos de El Malezal
Aunque esta nota terminó de escribirse el 05/06, la última vez que Clarín pudo comunicarse con las maestras de la Escuela 271 de El Malezal, Corrientes, fue el domingo a la noche, cuando todavía estaban en sus casas, en la ciudad de Esquina. Para darle clase a 76 alumnos de bajos recursos que viven en una zona de montes y arroyos, cinco docentes y una portera pasan la semana entera semi aisladas en la escuela. En esa Primaria rural no hay señal de celular, teléfono fijo, ni radio. Desde hace casi un año, tampoco luz eléctrica. Ni habitaciones. Los maestros corren los bancos y duermen en las aulas, con colchones que recibieron de alguna donación. En el mismo lugar en el que dan clase, cocinan con una garrafa conectada a dos hornallas. Los nenes toman todos los días una copa de leche y un plato de comida, como fideos o arroz.
“Hace más de un año un enjambre de abejas atacó a la directora. No se murió de casualidad. La salita de emergencias está a dos horas de acá”, recordó nerviosa Susana Paladino, maestra de primer grado. La Escuela 271 está a unos 100 kilómetros de Esquina, en el sudoeste correntino. Para llegar, las maestras –que cada fin de semana vuelven a sus casas– recorren los últimos 10 kilómetros del trayecto en canoa. Así pasan los arroyos Sarandí y Sarandií. Si la canoa se encaja o no resiste el peso, tienen que seguir a pie, a veces con el agua hasta la cintura. Otras, chapoteando. La escuela tiene dos canoas y una piragua vieja. Los docentes sueñan con una canoa con motor.
Para poder llegar
caminan con el agua a la cintura. Y también duermen en el colegio.
Fuente: CLARIN.COM
Aunque esta nota terminó de escribirse el 05/06, la última vez que Clarín pudo comunicarse con las maestras de la Escuela 271 de El Malezal, Corrientes, fue el domingo a la noche, cuando todavía estaban en sus casas, en la ciudad de Esquina. Para darle clase a 76 alumnos de bajos recursos que viven en una zona de montes y arroyos, cinco docentes y una portera pasan la semana entera semi aisladas en la escuela. En esa Primaria rural no hay señal de celular, teléfono fijo, ni radio. Desde hace casi un año, tampoco luz eléctrica. Ni habitaciones. Los maestros corren los bancos y duermen en las aulas, con colchones que recibieron de alguna donación. En el mismo lugar en el que dan clase, cocinan con una garrafa conectada a dos hornallas. Los nenes toman todos los días una copa de leche y un plato de comida, como fideos o arroz.
“Hace más de un año un enjambre de abejas atacó a la directora. No se murió de casualidad. La salita de emergencias está a dos horas de acá”, recordó nerviosa Susana Paladino, maestra de primer grado. La Escuela 271 está a unos 100 kilómetros de Esquina, en el sudoeste correntino. Para llegar, las maestras –que cada fin de semana vuelven a sus casas– recorren los últimos 10 kilómetros del trayecto en canoa. Así pasan los arroyos Sarandí y Sarandií. Si la canoa se encaja o no resiste el peso, tienen que seguir a pie, a veces con el agua hasta la cintura. Otras, chapoteando. La escuela tiene dos canoas y una piragua vieja. Los docentes sueñan con una canoa con motor.
Los chicos, que viven más cerca, muchos en ranchos, se organizan entre ellos para llegar. La maestra Carmen Arismendi, cuenta: “Si llueve, llegan con sus alpargatitas mojadas y se quedan toda la mañana así”. Por los campos y montes que rodean a la escuela se arrastran serpientes yarará, pero en el botiquín no tienen suero para aplicar primeros auxilios. En clase, los alumnos (desde jardín hasta sexto grado) se reparten en tres aulas, una dividida por un armario.
Después de varios reclamos desoídos, el gobierno de la provincia empezó, la semana pasada, un plan de obras. Y si bien se comprometieron mejoras, todavía no hay una respuesta concreta para otros reclamos importantes. El director de Infraestructura Escolar de Corrientes, Roberto Monzón, confirmó que se van a arreglar las filtraciones del techo, los revoques y se construirá un reservorio de agua para retener agua dulce de la lluvia. También, se instalará un cerco para que los chivos que pastorean dejen de entrar. Y llevarán baterías nuevas para que, de una vez por todas, vuelva a funcionar el sistema de energía solar.
Pero las maestras siguen esperando la Casa del Docente, una nueva construcción que les permitiría dormir y cocinar en condiciones dignas. También colchones. También botitas de goma para los chicos. También útiles. También una canoa nueva, con motor.
·
Ezequiel
Viéitez
viernes, 15 de agosto de 2014
lunes, 14 de julio de 2014
Se necesita cocina industrial para una escuela rural.
Cuando
en el mes de junio conocimos la noticia que había 8.000 evacuados en Formosa
por la extraordinaria crecida del río Paraguay, desde el Programa de Ayuda a la Comunidad Escolar
Rural (PACER) de OSPRERA nos pusimos en marcha. Inmediatamente acudimos a
socorrer con diversas donaciones a los inundados de la zona del Departamento
Pilcomayo, ya que se encontraban en una situación de alta vulnerabilidad.
A
la inundación se sumaron lluvias persistentes, algunas de gran intensidad en
poco tiempo, y muchos pobladores se autoevacuaron armando sus casas de
cartón a la orilla de la ruta 11, o acudiendo a escuelas acondicionadas
cono centros de refugiados, como podría suceder con 
Esta
escuela se encuentra en Riacho Negro o Brigadier General Juan Martín de
Pueyrredón, Departamento Pilcomayo, Formosa, una población rural dispersa
que cuenta con aproximadamente 1.000 habitantes. Al establecimiento acuden más de 130 alumnos desde los
Si
se dispusiera de una cocina industrial, la vida de todos estos alumnos y
docentes, sería sin dudas mucho más llevadera.
Para
mayor información, por favor comunicarse con nosotros. Los chicos y los
docentes están esperando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







