lunes, 26 de septiembre de 2011

El capital cultural de los jóvenes

Por Roxana Morduchowicz (*) Para LA NACION

Casi la mitad de los adolescentes argentinos no fueron al cine en el último año. Nueve de cada diez no fue al teatro y sólo un 30% compró un CD de música en los pasados doce meses. Efectivamente, el vínculo de los más jóvenes con los bienes culturales es reducido. Y los motivos, en la mayoría de los casos, son económicos. Si los adolescentes no van al cine o al teatro, empobrecen su formación. El capital cultural es fundamental para acceder a mejores oportunidades educacionales y profesionales.

En un intento de reducir las brechas culturales, durante septiembre, el mes del estudiante, los alumnos de 4°, 5° y 6° año en todo el país -de escuelas públicas y privadas- pueden ir a mitad de precio al cine y al teatro, y comprar 2 CD y DVD en las disquerías pagando por uno solo.

La iniciativa, que impulsa el Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación, cuenta con el apoyo de las asociaciones de cine, de teatro y de sellos discográficos de la Argentina.

Esta es la primera vez que un beneficio de este tipo tiene origen en la escuela. Las "promos" 2 x 1 para ir al cine y al teatro ya existen. Pero es la primera vez que, para aprovecharla, lo único que necesitan los adolescentes es estudiar, ir al colegio, estar terminando el secundario. La iniciativa permite revalorizar el papel de la escuela; en esta oportunidad, porque les facilita el acceso a bienes culturales. De hecho, la campaña tiene por lema final: "Otro motivo más para estar en el cole".

Esta propuesta tiene, además, otras dimensiones que la jerarquizan. Es, sin duda, un claro ejemplo de la valiosa asociación entre el sector público y el privado. Mientras que la idea partió del Ministerio de Educación de la Nación, que es el organismo que además desarrolla el trabajo en las escuelas, cada cine, cada teatro y cada tienda de discos absorbe la mitad del precio que el estudiante no paga. El joven de hoy es el espectador de mañana y, como sucede con todos los hábitos culturales, cuanto antes comiencen en la vida de los chicos, más posibilidades de perdurar tendrán en el futuro, cuando sean adultos.

Finalmente, la iniciativa nos dará -a toda la sociedad- un nuevo cuadro de situación: no sólo sabremos cuántos más adolescentes tomaron contacto directo con la cultura, sino que podremos analizar qué tipo de cine prefieren, cuántos eligen películas nacionales, qué obras de teatro les atraen más y qué CD o DVD compran.

Cuando empiecen a trabajar, los chicos deberán manejar diferentes habilidades: comprender una consigna, tomar decisiones frente a situaciones nuevas, comunicar ideas, argumentar opiniones, debatir y saber llegar a consensos. Estas capacidades requieren un capital cultural sólido, que incluye ver cine en el cine, ir al teatro y disfrutar una obra y escuchar música de un CD original.

© La Nacion
(*) La autora dirige el programa Escuela y Medios en el Ministerio de Educación de la Nación .

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